El que avisa no es traidor. Sabía que me iba a resultar muy arduo mantener esto en pie por mucho tiempo. Nunca me imaginé lo fácil que le podía resultar al arrepentimiento colarse en mi refugio. Empecé a intentarlo; estaba a punto de ponerme a escribir otro post, hasta que me encontré con esto. Que en parte es una explicación muy sólida de por qué a veces siento que es una estupidez atreverme a escribir. Yo sé que no es muy original esto de estar "viviendo" de lo que escribiron otros. Pero, supongo, sabrán comprender. Esto es inmejorable.
"Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa".
Hermann Hesse, El lobo estepario (1927).
Ufff! Crudísimo. No más comentarios (Míos, digo. Por ahí alguien se suma más abajo).
ResponderEliminar